La Feria del Cómic de Madrid ha comenzado con un desplazamiento íntimo y reconocible: un viaje a la adolescencia. No como concepto abstracto, sino como territorio emocional compartido.
Bajo ese título —‘El viaje a la adolescencia’—, la directora y guionista francesa Émilie Tronche protagonizó la charla inaugural de la segunda edición de la Feria, en el auditorio de Casa del Lector, que completó su aforo, con una conversación que fue, más que una entrevista, una inmersión en los mecanismos de la memoria, la creación y la identidad.
Acompañada por el periodista Íñigo Picabea, Tronche desgranó el proceso de trasladar su serie de animación Samuel al formato de novela gráfica, un ejercicio que describió como un regreso radical al origen del personaje. «Fue volver a él como si no lo conociera», explicó, subrayando la necesidad de despojarse de lo ya construido para reencontrar una voz más primaria, más orgánica. En ese tránsito, la música —elemento central en la serie— no solo se mantiene, sino que estructura el relato: cada episodio, dijo, funciona como una coreografía, una forma de pensar el movimiento y el ritmo también en la narración.
Samuel, un personaje que invade la vida
Lejos de ser un personaje construido desde la distancia, Samuel está profundamente imbricado en la biografía emocional de la autora. Tronche reconoció haber volcado en él recuerdos propios, incluso aquellos que creía olvidados. «Había perdido la sensación de haber sido adolescente», confesó. El proceso creativo no solo la llevó a recuperar esa experiencia, sino que terminó por invadir su propia vida: durante un tiempo, admitió, el personaje eclipsó cualquier otra posibilidad de trabajo. La adaptación de la historia a un nuevo formato fue, en ese sentido, una forma de reencontrarse con él desde otro lugar.
Ese vínculo, sin embargo, es ambivalente. Samuel es omnipresente —«siempre vuelve, me lo imagino hasta de adulto», dijo—, pero también exige distancia. Tronche es consciente de la necesidad de abrirse a otros proyectos, como la novela gráfica en la que trabaja actualmente centrada en Berenice, uno de los personajes del universo de Samuel. Expandir ese mundo, para esta creadora francesa no significa repetirse, sino encontrar nuevas formas de habitarlo. «Utilizo a Berenice para decir todo lo que no me atrevo», confesó.
Escribir sin respuestas cerradas
Uno de los aspectos señalados por Picabea —y confirmados por la autora— es la ausencia de paternalismo en su obra. Tronche reivindicó el valor de los silencios, de los espacios no resueltos: «No todo tiene respuesta, y está bien mostrarlo así para que el espectador reflexione». Esa confianza en la inteligencia del lector conecta con una escritura que busca la máxima sinceridad, incluso pagando el peaje de la incomodidad. Para lograrlo, explicó, evita pensar en la recepción pública y se obliga a escribir desde un impulso casi automático, especialmente en el formato de diario. Velocidad, intuición y, después, un proceso de depuración.
La conversación inaugural derivó también hacia el contexto europeo del proyecto. Tronche defendió la importancia de las coproducciones como vía para que obras como Samuel puedan cruzar fronteras —«por eso estoy aquí hoy»— y reivindicó la necesidad de reforzar el apoyo institucional a la cultura. En ese punto, introdujo, casi sin querer, una comparación implícita entre Francia y España, señalando las diferencias en el respaldo público que recibe la creación en su país.
El encuentro dejó espacio para las preguntas del público, donde emergieron algunas de las claves más reveladoras de su método. Ante la cuestión de cómo escribir desde la voz de un niño, Tronche habló de apagar el «ruido adulto» mediante una escritura rápida, casi sin filtros.
Crear desde la intuición
Y para quienes empiezan en este oficio, insistió en una idea sencilla pero poco complaciente: escuchar la propia intuición, nutrirse de la vida cotidiana y entender que el aprendizaje real sucede en los vínculos —«me quedo con lo que aprendí de mis compañeros», afirmó.
En ese recorrido, la música y el movimiento aparecieron varias veces en la charla como ejes vertebradores, pero también como metáfora de una obra que no se detiene. Tronche confirmó que la segunda temporada de Samuel llegará en 2028 y que tendrá continuidad en un nuevo libro, consolidando un proyecto que, como la propia adolescencia, sigue en proceso, en tránsito.
La Feria del Cómic de Madrid arranca así con una declaración de intenciones coherente con su eje temático: viajar no solo como desplazamiento geográfico, sino como exploración interior. Y si algo quedó claro en esta primera jornada es que ese viaje —hecho de música, memoria y silencios— sigue escribiéndose en presente.
Foto © Gustavo Valiente